ANTECEDENTES 1. Contexto nacional e internacional Según la Oficina del Servicio Agrícola Exterior de los Estados Unidos de Norteamérica en la República Dominicana, éste es un país en vías de desarrollo, de ingreso medio, cuya economía depende principalmente de la agricultura, del comercio, de los servicios y, especialmente, del turismo. Aunque el sector servicios ha sobrepasado a la agricultura como el principal proveedor de empleos (debido sobre todo al auge y crecimiento del turismo y de las zonas francas), la agricultura todavía se mantiene como el sector más importante en términos de consumo doméstico y está en segundo lugar (detrás de la minería) en términos de exportación. Tres cuartas parte de las exportaciones agrícolas de la República Dominicana se mueven hacia los Estados Unidos de Norteamérica y una proporción similar de las importaciones agrícolas dominicanas se originan en los Estados Unidos de Norteamérica. Durante 2003 las exportaciones agrícolas de los Estados Unidos de Norteamérica, incluyendo los productos forestales, se mantuvieron cerca de los Durante este mismo período, las exportaciones agrícolas dominicanas hacia los Estados Unidos de Norteamérica fueron de aproximadamente 284 millones de USD. El azúcar exportado bajo la cuota americana, el tabaco y el cacao representaron más de la mitad de las todas las exportaciones, mientras que las importaciones de coco, aguacate y otras frutas, vegetales y jugos se mantuvieron altas. Siendo la agricultura un sector tan sensible y estratégico de la economía dominicana, la presión que impone la recomposición mundial de la economía bajo la globalización, sumada al relativo atraso tecnológico del sector, fuerzan a que se reexamine seriamente su condición y se busquen alternativas efectivas a su crisis, especialmente entre aquellas opciones que proveen los avances de la actual revolución científico-técnica, entre las que destaca la biotecnología. Uno de los problemas claves de la producción agropecuaria en la República Dominicana es la precariedad de la base tecnológica; o sea que su nivel de desarrollo actual es incapaz de competir con los productos extranjeros en cuanto a costos, eficiencia y productividad. Otras limitantes son las tasas de interés, ausencia de una reforma agraria eficiente, inexistencia de un sistema de mercadeo eficaz, falta de infraestructura agraria (caminos vecinales, canales de riego, transporte, equipos y maquinarias, costo de combustible, costos de insecticidas, etc.), políticas arancelarias contrarias al desarrollo agroindustrial, así como la política de precios internacionales de altas y bajas constantes, que incentivan la especulación y atraen a los importadores. Hace falta también el interés del Gobierno por dotar a la Secretaría de Estado de Agricultura de los recursos necesarios, asistencia técnica, garantizar mercado estable y precios rentables, para la implementación de los planes agropecuarios. Hasta el momento, a partir de este programa se han conducido algunas acciones importantes, por ejemplo, se ha dado apoyo al IIBI y a las academias en la adecuación de la plataforma de investigaciones para la biotecnología y prácticas de bioseguridad; se ha promovido la integración de un equipo de trabajo sectorial para elaborar una propuesta y definir el método y procedimiento para la transferencia de la tecnología generada por la investigación agropecuaria; y se ha trabajado en la elaboración del proceso de identificación de necesidades y evaluación en la iniciativa caribeña de biotecnología y bioseguridad. La FAO celebró durante 2005 un evento en su sede regional de Santiago de Chile denominado Situación y perspectivas para el desarrollo agrícola y rural y la seguridad alimentaria en la República Dominicana, encaminado a la identificación de oportunidades y potencialidades para el desarrollo agrícola y rural, así como de grandes temas prioritarios, que requerirían la cooperación técnica externa y alrededor de los cuales definir una estrategia para el desarrollo del programa de campo en el país. En el mismo se analizaron diversos temas relativos a la modernización agrotecnológica dominicana, a los retos que debe enfrentar la agricultura de este país y sobre las áreas prioritarias para asistencia de la FAO al Gobierno de la República Dominicana En medio de estas circunstancias, la República Dominicana se ha visto abocada al proceso de apertura de sus mercados, lo cual incide directamente sobre su sector agropecuario y forestal. La República Dominicana firmó el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y los Estados Unidos de Norteamérica (conocido como tratado DR-CAFTA) el 5 de agosto de 2004, mediante el cual se compromete a abrir su mercado en un 76 por ciento a partir de la puesta en vigor, mientras Estados Unidos de Norteamérica se abre en un 99 por ciento con cero arancel. Dado que el comercio bilateral entre Estados Unidos y República Dominicana supera los 9 000 millones de USD anuales, es fácil ver las implicaciones de este proceso y entender los fuertes cuestionamientos suscitados. Los sectores estatales y empresariales dominicanos y las asociaciones de productores agropecuarios, entre otros actores del sector, han estudiado las consecuencias de esta apertura comercial y diseñado respuestas apropiadas ante sus posibles consecuencias, las mismas que incluyen necesariamente el recurrir a las herramientas de la ciencia para modernizar y hacer más eficiente la gestión agropecuaria del país. Frente a todo esto, los sectores más avanzados entienden que la solución a los problemas de productividad y eficiencia económica en rubros sensitivos del sector agropecuario, pasan obligatoriamente por la incorporación de las ventajas del conocimiento y la apropiación social de sus resultados, especialmente las de las tecnologías de punta, como las biotecnologías. Una de esas áreas críticas es el uso de herramientas moleculares para la identificación y caracterización en plantas. Su uso es crucial, por cuanto las barreras fitosanitarias a los productos de exportación y las propias demandas nacionales de autoprotección y cuidado a la salud humana y ambiental y a la biodiversidad lo imponen. Gracias a estas metodologías un país puede detectar la presencia de productos transgénicos y similares. También pueden ser empleadas para identificar genéticamente a las variedades autóctonas que pueden ser registradas, salvaguardando los derechos de propiedad sobre las mismas. Otro aspecto importantísimo es que estas mismas herramientas sirven para detectar patógenos en productos agropecuarios o certificar su calidad y estado fitosanitario, parámetro de cumplimiento obligatorio en la nueva economía global. La República Dominicana necesita proveerse de estas capacidades que provee la biotecnología moderna, urgentemente. Para el agro dominicano, la biotecnología es una herramienta indispensable, en la tarea de mantener y desarrollar tantas aplicaciones tecnológicas innovadoras, que fortalezcan al campo dominicano y aumenten su competitividad, como para la misión de preservar y salvaguardar la biodiversidad genética de las especies agronómicas, hortícolas y forestales. La biotecnología puede ser uno de los más poderosos apoyos que puede emplear la República Dominicana para subsistir y lograr una vida decorosa para sus ciudadanos. La biotecnología busca descubrir nuevos y mejores tratamientos para viejas enfermedades, recuperar nuestros recursos expoliados, optimizar procesos productivos, detener la desertificación y reciclar el agua. 1.1 Biodiversidad en la República Dominicana La flora dominicana es rica y variada. Cuenta con unas 5 600 especies de plantas, muchas de ellas exclusivas del trópico y algunas sólo existentes en la República Dominicana. Como aves de mar se encuentran los pelícanos, gaviotas, tijeretas y bubíes y se destacan los flamencos, que se encuentran en el lago Enriquillo y la laguna de Oviedo. Existen 258 especies de aves, entre las que son notables la piragua, el barrancolí, la cotorra y el perico. De los reptiles, el de mayor envergadura es el cocodrilo americano, propio del lago Enriquillo. Otra especie exclusiva es la iguana de Ricor. Se encuentran cuatro especies de tortugas marinas (carey, tinglar, caguamo y tortuga verde), así como dos especies de agua dulce, conocidas como jicoteas. Los mamíferos terrestres se reparten entre 33 especies. Sobresalen el solenodonte y la jutía, ambos en peligro de extinción. El manatí antillano y la ballena jorobada son dos mamíferos marinos de gran tamaño y atractivo. El primero se encuentra en vías de extinción y la segunda se hospeda cada año, durante tres meses (diciembre-marzo) para su apareamiento en bancos de La Navidad y La Plata y en la bahía de Samaná. Allí nacen sus ballenatos. La República Dominicana tiene el más extenso bosque de pino occidental (conífera) en suelo de origen calcáreo o calizo, en la sierra del Bahoruco. Esta especie crece en suelos ácidos, siendo esto una rareza ecológica en el mundo. Posiblemente tiene el más alto endemismo en las Antillas, aproximadamente un 39 por ciento o más. El 25 por ciento de su territorio lo comprenden el bosque seco en las zonas áridas; el 61 por ciento el bosque húmedo; y el 14 por ciento el bosque mixto y coníferas. El portal electrónico Ecoportal.net refiere que esta rica biodiversidad está seriamente amenazada. Los investigadores coinciden en que los principales problemas ambientales de la República Dominicana son la deforestación, la extinción de la biodiversidad y el manejo de los desechos sólidos (basura), las aguas negras y otros que inciden en las condiciones sanitarias, todos los cuales contribuyen a la profundización de pobreza en que vive más del 60 por ciento de la población. La cubierta forestal dominicana ha ido reduciéndose de tal manera que para 1909 el 85 por ciento del territorio estaba cubierto por bosques; para 1940 cubría el 69 por ciento según la FAO; el 26 por ciento para 1967; y ya para 1990 ésta se consideraba apenas entre el 13 y el ocho por ciento. La deforestación se volvió un grave problema tras implementarse la política de los aserraderos (entre 1940 y 1967); la depredación producida por prácticas agrícolas insostenibles y dañinas al medio, la cría de ganado, el corte para carbón y la producción maderera. Para 1990 se perdían unas 32 000 tareas anualmente merced a los incendios forestales. El país posee 108 cuencas hidrográficas con unos 600 cursos de agua (ríos y arroyos), el 80 por ciento de las cuales sufre grave degradación a causa de la deforestación y la erosión de los suelos, mientras el abastecimiento de agua potable está en crisis ascendente (el 52 por ciento de la población no tiene acceso al agua potable) y la productividad de la tierra ha disminuido grandemente. La contaminación de los ríos y cursos de aguas residuales y desechos industriales, ganaderos, domiciliario y la existencia de un basurero en cada hogar agrava esta crisis. La deforestación, la reducción acelerada de la biodiversidad, la contaminación y el agotamiento de los ríos y arroyos, junto al tráfico por nuestras costas de materiales radiactivos, constituyen los principales problemas del país. 1.2 Potencial de biotecnología y sus riesgos para la agricultura y los sectores ganadero, forestal Los avances de la ciencia contemporánea, especialmente aquellos referidos a las llamadas tecnologías de punta, representan nuevas condiciones de progreso evidente y abren un sinnúmero de posibilidades en diferentes ramas del quehacer humano. Entre todas las ciencias sujetas a este acelerado cambio, resalta la biotecnología por sus notables adelantos cualitativos, especialmente en dominios fundamentales de aplicaciones, tales como la agricultura, la salud, la industria y el medio ambiente. La biotecnología es una disciplina aplicada, que agrupa a un conjunto de metodologías y técnicas derivadas de la bioquímica, la genética, la biología molecular y celular, principalmente. Su objetivo primordial es el desarrollo de métodos, productos, nuevos materiales, etc. que utilicen o modifiquen sistemas vivos o compuestos derivados de organismos vivientes, para la satisfacción de necesidades humanas o del entorno. El Plan Institucional de Investigación y Desarrollo Agrobiotecnológica del IIBI, para el presente trienio, describe un conjunto de lineamientos estratégicos, que marcan la nueva política investigativa general del IIBI y del Estado dominicano en el campo agroforestal, agropecuario y agroindustrial. Este esquema buscará mejorar la respuesta del IIBI a las diferentes demandas locales de nuevas tecnologías, generadas o validadas, para apoyar la penetración de los productos agropecuarios nacionales en los mercados externos y para crear nuevas fuentes de riqueza derivadas del agro. Como es evidente, la reestructuración y el mejoramiento de las actividades institucionales en biotecnología son una prioridad para la administración del IIBI y para los sectores gubernamentales de la esfera científica y productiva. En función de ello, se busca instaurar y fortalecer un nuevo marco conceptual, las nuevas tareas la estructura general del plan de acción de IIBI para el próximo trienio, implementando las directrices de política institucional para esta área de actividad multidisciplinaria. 1.3 Institucionalidad de la biotecnología en la República Dominicana El IIBI se crea sobre la base del antiguo Instituto Dominicano de Tecnología Industrial (INDOTEC), institución que luego de treinta y cinco años, acumulaba una serie de problemas y arrastres burocráticos que mermaban su accionar, lo cual le impedía lograr una inserción adecuada dentro del proceso de reforma del Estado, en donde se busca una renovación real y efectiva de sus entidades como respuesta a las graves necesidades de desarrollo de la República Dominicana, ante una realidad global cada vez más interdependiente, competitiva y compleja. En el proceso de consulta y planificación que ha conllevado esta transición, el IIBI se ha encontrado con severas deficiencias institucionales que debe enfrentar y corregir. Durante los procesos participativos de planificación estratégica conducidos durante el segundo cuatrimestre de 2005, se han identificado aspectos claves que han sido tomados en cuenta para confeccionar el presente esquema de planificación. Por tanto este instituto ha quedado identificado como la entidad gubernamental llamada a ofrecer una respuesta científica y tecnológica a diversos sectores del país. El IIBI debe responder mediante acciones concretas como una oferta de servicios innovadores, mediante la promoción del know how y/o mediante la transferencia activa de tecnologías al sector agroindustrial, empresarial y social. De esta manera, es un requisito mandatario el poner a punto al IIBI, para convertirle en una verdadera herramienta para la competitividad nacional. 1.4 Necesidad del fortalecimiento nacional de la bioseguridad La República Dominicana posee instituciones que tienen el mandato expreso de preservar la biodiversidad y que, a la vez, asumen la competencia de actuar como organismo nacional competente en el orden de la bioseguridad. La Ley 64-2000 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales fue promulgada el 18 de agosto de 2000. Esta Ley creó la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Estableció los mecanismos para regular el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales en el país y fijó las normas para impedir los daños al ambiente bajo el concepto de que quien contamina paga. Además esta legislación ordenó la creación de las unidades de gestión ambiental municipal, retornándoles a los ayuntamientos el poder para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Los aspectos del cuidado de la biodiversidad y de bioseguridad en la biotecnología son atendidos por el Departamento de Recursos Genéticos. Sus tareas principales son las de dar seguimiento a la implementación del Convenio sobre Diversidad Biológica y al Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad; crear y mantener actualizada una base de datos sobre la biodiversidad, los recursos genéticos y las especies invasivas; crear y fortalecer los programas nacionales de recursos genéticos; promover la reproducción de las especies de fauna y flora amenazadas; y coordinar la elaboración y aplicación de reglamento de acceso a los recursos genéticos y el Marco Nacional de la Bioseguridad. No obstante, dado el estado incipiente de estructuración de un sistema nacional de puesta en marcha y vigilancia sobre aspectos de la bioseguridad en la biotecnología, es fundamental proveer elementos básicos para su difusión, monitoreo y fortalecimiento, lo cual es el propósito de la presente propuesta. 1.5 Situación actual de la bioseguridad en la República Dominicana (anteproyecto de ley y conformación de la Comisión Nacional de Bioseguridad) Debe respetar la soberanía nacional consagrada en la Constitución de la República y el principio de precaución asumido por el país en la Ley General Sobre Medio Ambiente y los Recursos Naturales Debe incluir regulaciones para la producción, introducción, liberación, exportación, comercialización, fomento o investigación de OGMs. También debe mantener el principio de responsabilidad legal y material, el cual establece que deben existir instrumentos jurídicos apropiados para que quienes hayan producido, introducido, exportado, liberado, comercializado o investigado OGMs (con o sin permiso legal), asuman la responsabilidad de los costos de cualquier efecto adverso para el ambiente en general, la salud humana, animal o vegetal, y la conservación de la biodiversidad. La política nacional de bioseguridad debe establecerse bajo el concepto de desarrollo sostenible siguiendo los lineamientos y principios de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible. Debe ser apartidista, abierta, incluyente, participativa, democrática y, sobre todo, humana. Debe evitar el doble estándar y la doble moral, especialmente con respecto a las naciones tecnológicamente desarrolladas. Debe estar apoyada en la educación formal y no formal de toda la sociedad dominicana, principalmente en los aspectos de información sobre los riesgos (tanto para la vida humana como para la naturaleza) de nuevas tecnologías y de la producción y consumo de productos no tradicionales. Debe incluir mecanismos de consulta y participación en foros abiertos. Ante todo, la política de bioseguridad debe ser elaborada y ejecutada con transparencia. Por ejemplo, debe existir transparencia en las negociaciones del país con empresas u organismos locales e internacionales en asuntos que atañan directamente a la bioseguridad. Hasta el momento, el enfoque utilizado para establecer una política de bioseguridad es muy desintegrado. La Ley 64-00 y la Convención sobre la biodiversidad biológica (ratificada por el Congreso Nacional mediante la Resolución No. 25 de 1996) deben constituir el eje alrededor del cual se consolide una política nacional de bioseguridad integrada. Esta debe incidir en las políticas nacionales sobre áreas protegidas, vida silvestre, agricultura, acuacultura, ganadería y salud pública. Debe estar dirigida a establecer un marco bajo el cual se desarrolle la biotecnología aplicada a la producción animal, vegetal, microbiológica y de cualquier índole que pueda incidir en la salud y la calidad de vida de los humanos y en la biodiversidad. La República Dominicana no cuenta con una ley específica de bioseguridad, pero existe un anteproyecto de ley que todavía es un borrador en discusión. Los mecanismos existentes para abordar las cuestiones relacionadas con la bioseguridad son la Dirección de Vida Silvestre y Biodiversidad de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (la cual representa la autoridad competente ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica); la Comisión Nacional de Emergencia sobre Desastres Naturales; la Comisión Nacional de Bioética; el Departamento de Protección Ambiental de la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social; y los Departamentos de Sanidad Animal y de Sanidad Vegetal de la Secretaría de Estado de Agricultura. También existen algunos instrumentos legales que tocan aspectos específicos relacionados con la bioseguridad. Estos instrumentos legales son:
La Secretaría de Estado de Agricultura es responsable de la aplicación de las Leyes 4030 (sobre sanidad animal); 231 (sobre semillas); 4990 (sobre sanidad vegetal) y 278 (sobre brucelosis); así como del Reglamento 1113 y los Decretos 5304, 6412 y 607. La Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social es la responsable de la aplicación de la Ley 42-01 (sobre salud pública). La Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales es la responsable de la aplicación de la Ley 64-00 (sobre medio ambiente y recursos naturales). En la actualidad, existe un proyecto de ley sobre áreas protegidas y un anteproyecto de ley sobre biodiversidad. El primero garantizará la conservación y preservación de muestras representativas de los diferentes ecosistemas y del patrimonio natural y cultural del país para asegurar su permanencia y optimización de los servicios ambientales y económicos que estos ecosistemas ofrecen o puedan ofrecer. El anteproyecto de ley sobre biodiversidad contempla la regulación de la conservación de los hábitats y ecosistemas asociados a la biodiversidad, así como del acceso a los recursos genéticos y bioquímicos derivados de la biodiversidad y los conocimientos asociados. La aplicación de estas dos leyes será responsabilidad de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Otros mecanismos relacionados con la bioseguridad existentes en el país son el Codex Alimentarius, algunos códigos de ética establecidos por organismos internacionales y un Departamento de orientación al consumidor de la Secretaría de Industria y Comercio. No existe aún una cultura de resistencia a productos que podrían ser lesivos a la salud por parte del consumidor dominicano. El país está en el proceso de detección de deficiencias concretas en aspectos administrativos o reglamentarios en el sistema de bioseguridad; pero sabemos que carecemos de un mecanismo general para garantizar la regulación efectiva de la producción, introducción, exportación, liberación, comercialización, fomento o investigación de OGMs en nuestro país. En el presente, la República Dominicana es signataria de los siguientes acuerdos internacionales que podrían repercutir sobre el Marco Nacional de Bioseguridad: i) Acuerdo de Aranceles y Comercio; En cuanto a la bioseguridad aplicada específicamente a la biotecnología agropecuaria (el área de desarrollo biotecnológico relativamente más fuerte y consolidado en el país), se han dado algunos pasos que no han tenido el adecuado seguimiento. Por ejemplo en marzo de 2003, se condujo una “Consultoría sobre desarrollo de marco regulatorio agropecuario en República Dominicana”, por el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (CONIAF) y contando con la contraparte del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF) y en particular del Centro de investigaciones en Biotecnología (CIBIO/IDIAF). Se ejecutó en Santo Domingo, República Dominicana, del 3 al 17 de marzo de 2003. La misma tuvo como objetivos hacer un levantamiento de información, concretar preparativos y la posterior conducción de un taller sobre “Marco legal de bioregulación e inocuidad de alimentos en la República Dominicana”. Se revisó un documento de referencia preparado por la comisión local de bioseguridad y se produjo una versión revisada usando documentos y referencias locales e internacionales; se analizó la propuesta de ley para la creación de la Comisión Nacional de Bioseguridad (CONABIO) y se buscó producir una versión revisada de la misma, reuniendo información tomada de otras leyes relevantes a un marco de bioregulación e inocuidad de alimentos. Para esto, se procedió a hacer un levantamiento exhaustivo de información tanto nacional como internacional (escrita, oral, CDs, videos, etc.) que sirviera como base para los trabajos preparativos y durante el taller mismo. Aparentemente, sus recomendaciones no tuvieron seguimiento ulterior. 1.6 Otros proyectos (PNUMA-FMAM, etc.) y aspectos que quedan sin asistencia técnica La Comisión Nacional del Proyecto Bioseguridad ha sido estructurada con nuevas instituciones del área y se elaboró un sistema administrativo. En cuanto a otros proyectos, próximamente se iniciará el Proyecto Creación de capacidad para una participación eficaz, en el Centro de Intercambio de Información sobre la Seguridad de la Biotecnología, otra iniciativa con financiamiento del PNUMA/FMAM (CIISB). Actualmente se esta elaborando un Memorando de Entendimiento entre La Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el PNUMA. Finalmente, el Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología fue ratificado el 27 de diciembre por el Congreso Nacional y posteriormente promulgado por el Poder Ejecutivo, mediante la Resolución 10-06. 1.7 Por qué una unidad de detección de OGMs en la República Dominicana La situación entonces descrita ha variado poco en los últimos meses, por cuanto existe aún un conjunto relativamente pequeño de unidades que desarrollan investigación y/o validación en tecnologías de punta, incluyendo la biotecnología. En aspectos tales como la agrobiotecnología, el IIBI (a través de su organismo especializado, el Centro de Biotecnología Vegetal [CEBIVE]) concentra el grueso de la actividad en el país, en la que concurren las actividades de pocos laboratorios privados, dedicados básicamente a la producción. En otros campos como la provisión de servicios en evaluación de impactos ambientales y de conservación ambiental, la presencia de opciones alternas de servicio ofrecidas por parte entidades privadas de consultoría ambiental es cada vez más fuerte y el IIBI planea revisar y revigorizar lo que hace en este terreno. La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y los Estados Unidos de Norteamérica (RD-CAFTA) y la propia dinámica de la evolución de la agricultura y del comercio, con la presencia de productos derivados de la biotecnología (como las semillas transgénicas o materiales modificados sin control o infectados o contaminados con agentes biológicos potencialmente peligrosos) obliga a que los países involucrados se vean forzados a proveerse de herramientas técnicas para la detección de OGMs y sus derivados, como elemento básico para la salvaguarda de su seguridad agroalimentaria y de la salud humana y ambiental dentro de sus territorios. 1.8 Resultados del taller hacia la planificación estratégica de la biotecnología en República Dominicana El taller tuvo el objetivo de propiciar una revisión y descripción participativa del estado actual de la biotecnología agropecuaria en la República Dominicana, tanto en el aspecto institucional como en lo que concierne a los avances tecnológicos logrados y en progreso e identificar y proponer posibles estrategias de coordinación y cooperación para impulsar mayores avances en la materia. Durante el evento las diferentes instituciones e investigadores realizaron en trabajo de grupos, un examen de la realidad presente de la biotecnología agropecuaria del país e identificaron logros alcanzados, acciones en curso y proyectos a implementar en lo inmediato, así como aproximar potenciales mecanismos de coordinación de esfuerzos y capacidades para impulsar mayores avances del área biotecnológica. Como actividades de seguimiento del taller se destacan : i) el inicio de la formulación de un proyecto de cooperación técnica para fortalecimiento de las capacidades nacionales de biotecnología y bioseguridad a ser formulado y propuesto a la FAO; ii) las prontas acciones a cargo de CEDAF, que como institución sede de la Fundación REDBIO dominicana, iniciará cursos de capacitación y difusión de biotecnología en conjunto con instituciones de educación primaria, secundaria y superior; y iii) la preparación de un plan de trabajo de la red REDBIO dominicana, incluyendo la actualización de los bancos de datos de instituciones miembros y profesionales. La presente propuesta surge como resultado del esfuerzo de este taller, en donde se manifestó explícitamente la necesidad de emprender acciones de capacitación y de refuerzo nacional de capacidades en torno al tema de la bioseguridad en la biotecnología. |